La noche era más cálida que las anteriores. En esta ocasión
no había prisa, una leve brisa se movía entre las líneas de mi peinado, acariciándolo.
Ni se inmutaba. Al torcer la esquina me puse en guardia, un grupo de gente
tapaba toda la acera. Agaché la barbilla y recé para que se abrieran para
dejarme pasar. Hoy no tenía humor para eso, aunque seguramente fuera el
perfecto para la situación. Fui apretando los puños conforme me acercaba,
cuando me dejaron pasar con total indiferencia. Se hizo el frío silencio que
solo ocurre en madrugada. Supongo que habrían tenido un día parecido al mío. Me
relajé con más lentitud de la que me estresé y quise seguir con el hilo de lo
que pensaba, me estaba gustando. Algo sobre escribir como si fuera otra persona…cuando
del grupo que dejé atrás se empezó a escuchar unos silbidos. En mi
cabeza reverberó como un despertar. No debía olvidar a Coltrane, Blue Train. Sonaron al unísono y con fuerza. Había oído que las bandas de jazz solían hacerlo
cuando no tenían próximo concierto fijado, creían que les traería suerte,
pobres buscavidas. Como todos, me dije al instante. Perdí totalmente la idea
que venía criando por el camino. Con esa canción en la cabeza, de forma tan
esporádica, tan; irrelevante…Se me hizo difícil abrir la puerta del bloque. Necesitaba
libertad y respirar profundo…No había cosa más difícil en mi situación. No era
momento para distraerme. Una pena que no recordara esa jodida melodía aquella mañana.
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