martes, 25 de febrero de 2014

No hace tanto (III)

No hace tanto que tiraba piedras al autobús urbano. Todo se detenía a su paso por unos segundos. Cogíamos piedras e íbamos al final de la calle, allí descargábamos. Después volvíamos a nuestra labor con total naturalidad. Ahora pierdo el culo por subirme a uno, a veces arranca y  se para a dos metros de la parada delante del semáforo en rojo. Llamo, no me abre la puerta. Las cosas cambian. Y ni siquiera hace tanto.
Recuerdo cada esquina, cada calle y sus historias. Aquella plaza oscura, tranquila. La sonrisa que se me escapaba al pasar, ahora es una mueca que mantiene mi cara rígida sin conseguirlo. No hace tanto de eso y, sin embargo cuatro vidas parece que han pasado. Cuatro jodidas vidas que he pasado recordando aquello. Suficiente, ¿no?

Si el olvido es la solución mal camino. Mal camino si debo encontrar una solución cuando ya no tiene sentido. Voy a coger dos piedras, como antes. Una al bolsillo, por si hace falta. La otra la tiraré lo más lejos que pueda. Nunca he visto dos iguales, nunca han vuelto. Hoy el autobús se retrasa. Aprieto fuerte la piedra del bolsillo, debo seguir esperando. Y de verdad que ni siquiera hace tanto.

lunes, 17 de febrero de 2014

Reverberó (II)

La noche era más cálida que las anteriores. En esta ocasión no había prisa, una leve brisa se movía entre las líneas de mi peinado, acariciándolo. Ni se inmutaba. Al torcer la esquina me puse en guardia, un grupo de gente tapaba toda la acera. Agaché la barbilla y recé para que se abrieran para dejarme pasar. Hoy no tenía humor para eso, aunque seguramente fuera el perfecto para la situación. Fui apretando los puños conforme me acercaba, cuando me dejaron pasar con total indiferencia. Se hizo el frío silencio que solo ocurre en madrugada. Supongo que habrían tenido un día parecido al mío. Me relajé con más lentitud de la que me estresé y quise seguir con el hilo de lo que pensaba, me estaba gustando. Algo sobre escribir como si fuera otra persona…cuando del grupo que dejé atrás se empezó a escuchar unos silbidos. En mi cabeza reverberó como un despertar. No debía olvidar a Coltrane, Blue Train. Sonaron al unísono y con fuerza. Había oído que las bandas de jazz solían hacerlo cuando no tenían próximo concierto fijado, creían que les traería suerte, pobres buscavidas. Como todos, me dije al instante. Perdí totalmente la idea que venía criando por el camino. Con esa canción en la cabeza, de forma tan esporádica, tan; irrelevante…Se me hizo difícil abrir la puerta del bloque. Necesitaba libertad y respirar profundo…No había cosa más difícil en mi situación. No era momento para distraerme. Una pena que no recordara esa jodida melodía aquella mañana.

martes, 12 de noviembre de 2013

Historietas de verdad (I)

Caminaba rápido. No tenía destino. Se agobió por el ritmo de sus piernas y el ruido de sus zapatos. Empezaba a llover más fuerte. Se encendió un cigarro, se cubrió bajo su sombrero y la cornisa de una frutería. Se recordó oyendo a Mighty Sam McClain, el dolor en la oscuridad decía. Una mueca de medio lado movió su cara, a él le pareció una sonrisa. Nunca sabría porqué ni adónde huía, lo cierto es que huía con pavor de aquella situación. Le sorprendió que le afectase tanto. Quizá tanto tiempo siendo impasible, quizá sintiendo demasiado… Cuando terminó su pitillo, que acabó en escasas cinco caladas, levantó la cabeza y miró a ambos lados de la calle. Nadie. Hasta entonces hubiera apostado el único cigarrillo que le quedaba por verla. Nada como un buen vistazo atrás para verlo todo claro. Al llegar a la esquina ordenó sus pensamientos. Sólo tenía claro que nunca volvería.


Sacó el chupa-chups que acababa de robarle a la china de los comestibles, y se dijo para sí mismo: “Hoy ha sido un jodido buen día”.

lunes, 4 de junio de 2012

Otra excusa más


Hablemos de lo de siempre como nunca. Evitemos esas conversaciones cotidianas sobre lo trivial de un día, la mínima novedad en la rutina o el superficial “¿qué tal?”. No puedo pretender que surja espontáneamente, porque esa pretensión contradice el deseado fin. Busca el momento tanto como el sol la tierra cuando atardece…a veces incluso parece casual. Las buenas palabras vienen cuando menos las esperas y mientras transcurren, no te das cuenta de lo bien recibidas que son. Al siguiente día, si hay suerte, podrás expresar tu gratitud ante ese diálogo intenso y diferente, el cual hizo que pudieras ir más allá de lo que nos permite el pensamiento. No soporto los monólogos ególatras de personajes que sólo buscan lucirse y demostrar la mierda que sea para ensalzar su patética figura. Quizás todos en algún momento caigamos en esa dinámica, pero por poco tiempo, mucho menos haremos de ese discurso puntual una costumbre. Admiro a aquellos que, cuando hablan en alguna de estas ocasiones, intentan que comprendas lo que quieren decir, aquellos que sólo –y digo sólo como si fuera fácil- desean ser comprendidos y respondidos, criticados y admirados, partícipe y espectador del mayor espectáculo de la comunicación, que es hablar con una buena persona mientras se bebe dónde sea el brebaje que sea, a elegir cerveza, claro. Lo mejor de hablar en estas tardes-noches, preferentemente, es llegar a un punto en el que pones en duda, en el que te pones en duda algo que hasta ese instante creías creer. Al hablar ordenas pensamientos, y éstos se contradicen y pierden el sentido a veces lo que nos hace volver a plantearnos cuestiones que inocentemente teníamos resueltas. Maravilloso equilibrio entre una pura introspección crítica en un contexto totalmente extrovertido.

Otra buena razón para ir al bar con la mejor compañía posible. Si tengo que elegir, prefiero mi barrio antes que cualquier garito por cutre que sea.

Buenas noches.

miércoles, 1 de febrero de 2012

Recuerdo


Causas un doble filo, uno afilado y reluciente, el cual produce pequeños pinchazos que te hacen parar, y otro filo posiblemente más afilado aun, que consigue que sigas hacia delante…entre la nostalgia y la ilusión caminas tú manteniendo un equilibrio que s.o.l.o. rompes cuando decides venir a verme.

jueves, 26 de enero de 2012

Soneto II

Gritando un susurro tranquilo y desesperado
Andando sobre el tiempo que ya nos han quitado
Buceando en la basura de sueños del pasado
Pobres infelices que lograron ser pagados


Pero fue con la ceniza de folios quemados
Que albergaban historias como cuentos de enanos;
De brujas no tan buenas, de príncipes malvados
El ardor de la batalla, ganan los romanos…


Tanto fuera y lejos, y poco tan cercano
Atardece tu verano y soledad sin frío,
Hace mucho que no vivo sin sudor en manos


Esfuerzo nos piden y yo siempre desconfío
Nos dicen que nunca se puede ahora es en vano
Yo sé que podría, pero hoy día por ti no.





Es para los que emplean su tiempo en la más pura obligación y el deber, y aún les queda fuerzas para pensar en libros, películas…Evadirse por saber volar batiendo la imaginación como la mejor de las alas.

jueves, 22 de diciembre de 2011

El primer paso

Querido Erix:



Hace mucho que no escribes, seguramente tendrás poco que decir. En parte es una suerte, pues sé los motivos por los que te refugias en tu pseudónimo y no siempre son buenos. Por otro lado esto debe cambiar, pues tus palabras ambiguas y directas a la vez, me han traído en más de una ocasión luz, perspectiva y sobre todo fuerzas para no caer en la decepción y el desánimo del aparente simple hecho del transcurrir de la vida. A partir de ahora, del momento en que leas este nuevo blog, espero que no solo escribas para calmar la herida, si no por compartir tus palabras. Cualquier tema o idea; proyecto o sensación por disparatada, dispersa o banal que sea merecerá ser redactada para que pueda seguir recordando lo que dices y buscando sentido a esas frases que tanto intentan decir, a veces consiguiéndolo. Suelo pasar con frecuencia por el lugar en que saliste de la nada, de forma rápida y sin mucha premeditación. Cierto que es como mejor salen las cosas, sin mucha reflexión, de golpe; de forma natural. Lo único que deseo es felicitarte tu año de vida (creo que me retrasé 4 días) darte las gracias y seguir leyendo tus palabras.



Un abrazo.