martes, 25 de febrero de 2014

No hace tanto (III)

No hace tanto que tiraba piedras al autobús urbano. Todo se detenía a su paso por unos segundos. Cogíamos piedras e íbamos al final de la calle, allí descargábamos. Después volvíamos a nuestra labor con total naturalidad. Ahora pierdo el culo por subirme a uno, a veces arranca y  se para a dos metros de la parada delante del semáforo en rojo. Llamo, no me abre la puerta. Las cosas cambian. Y ni siquiera hace tanto.
Recuerdo cada esquina, cada calle y sus historias. Aquella plaza oscura, tranquila. La sonrisa que se me escapaba al pasar, ahora es una mueca que mantiene mi cara rígida sin conseguirlo. No hace tanto de eso y, sin embargo cuatro vidas parece que han pasado. Cuatro jodidas vidas que he pasado recordando aquello. Suficiente, ¿no?

Si el olvido es la solución mal camino. Mal camino si debo encontrar una solución cuando ya no tiene sentido. Voy a coger dos piedras, como antes. Una al bolsillo, por si hace falta. La otra la tiraré lo más lejos que pueda. Nunca he visto dos iguales, nunca han vuelto. Hoy el autobús se retrasa. Aprieto fuerte la piedra del bolsillo, debo seguir esperando. Y de verdad que ni siquiera hace tanto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario